Carpooling: el desafío de crear el hábito.
Compartir el auto con familiares, amigos o conocidos cercanos -a la hora de movilizarnos- no es una idea nueva. En el Ecuador los gobiernos locales de Quito y Guayaquil contemplan esta idea en sus planes de movilidad ante la imperiosa necesidad de optimizar el uso del espacio público dedicado a la movilización de automotores. En este contexto la demanda compromete a la ciudadanía, instituciones privadas, públicas, gobierno local y estatal. Los beneficios, de construir este hábito, son variados; entre otros, el ahorro ante el incremento del valor del combustible.
Para fomentar el carpooling en Ecuador se deben implementar políticas municipales y nacionales de movilidad sostenible, como el uso de carriles exclusivos para auto compartido en ciudades como Quito, la promoción de la cultura de compartir viajes a través de redes sociales y aplicaciones, y la concienciación sobre sus beneficios económicos y ambientales. Las empresas también pueden jugar un rol clave apoyando planes de movilidad para sus empleados y participando en iniciativas de sostenibilidad.
Medidas de apoyo y promoción:
- Políticas de movilidad sostenibles:
El gobierno y los municipios deben crear estrategias y normativas que incentiven el uso compartido de vehículos, como el «Carril Express» en Quito, que otorga acceso preferencial a autos con múltiples ocupantes.
- Fomento a través de plataformas:
Se pueden crear y homologar aplicaciones móviles y plataformas digitales que conecten a conductores y pasajeros con rutas similares, facilitando la organización de viajes compartidos a nivel local y nacional.
- Campañas de concienciación:
Informar a la ciudadanía sobre los beneficios del carpooling, como el ahorro de emisiones de CO2, la reducción de la congestión y la mejora en la calidad de vida es fundamental para un cambio de hábitos.
- Participación del sector empresarial:
Las empresas pueden adoptar planes de movilidad sostenible que incluyan el carpooling para sus empleados, fortaleciendo su imagen corporativa y la responsabilidad social empresarial.
¡Que tal si todos le ponemos el hombro a esta idea!